Un revuelto de ideas, pensamientos, y de todo un poco. Producto de una mente absurda y un poco loca.

viernes, 11 de noviembre de 2016

A LO MEJOR ESTA VEZ LO CONSIGO

   Pues resulta que en el mes de abril de este año,  me diagnosticaron Diabetes Mellitus tipo 2.
   Fue un shock para mí.
   Al principio, pasé por todas las fases de un duelo: primero, la negación: cuando el médico miró mi analítica y me dijo que era diabética, solo se me ocurrió decir que no, y no, varias veces además. El pobre doctor me miraba atónito, le faltó sacar el título de medicina para demostrarme que el era el médico y no yo, pero se limitó a sonreír, calmarme, enseñarme los resultados y explicarmelos. Tambien me explicó qué medicación tomar, y como cambiar de hábitos, alimentarios y de vida en general. Más que nada porque soy obesa, concretamente, tengo obesidad morbida, tipo 3.
    Siguiente fase: negociación, intenté negociar con el médico, si me portaba bien un tiempo,¿ podría curarme?, bastante bien sé yo, que la diabetes no se cura, soy auxiliar de enfermería, Pero había que intentarlo.
     La tercera fase: depresión, estuve una semana llorando mi desgracia, ¿porqué a mí?,¿cómo había podido llegar a esto? y venga llorar y llorar.
     La cuarta fase:Ira, cómo me enfadé conmigo mismo, mucho, porque obviamente, era culpa mía, me he dejado mucho estos años, no me he cuidado nada, confiada en que mis analíticas eran envidiables a pesara de mi exceso de peso, ni colesterol, ni tensión alta, azúcar, ni nada de nada. Exactamente eso, exceso de peso y de confianza, eso es lo que me habia pasado factura. Y ahora tocaba patalear todo lo que hiciera falta, Porque al final, me había llegado una de las tan temidas enfermedades que me habían augurado los médicos desde hacía 20 años de exceso de peso.
      Y al final, llegó la quinta y última fase: aceptación, si, me convencí, tomé conciencia de que era lo mejor que podía pasarme, y ¿porqué?, pues porque al final, conseguí cambiar mis hábitos.
   

      Ahora como mucho más sano, combino mejor los alimentos, sigo comiendo de todo, pero sin abusar, me acostumbré a no picar, tengo ayuda psicológica claro, porque soy comedora compulsiva y hay días que no podía evitar ir a picotear, pero poco a poco he ido controlando esos impulsos, y ya  en casa no hay ni patatas fritas, ni bolsas de chuches, y aunque las haya, no tengo ganas de comerlas, es más, aunque me apetezca, soy capaz de controlarme. Esto es mucho ganado para mi.

      Ya llevo unos 7 kilos perdidos, no es mucho desde abril, pero mejor despacio, así es mas difícil recuperarlos. También he conseguido que mis niveles de glucosa vuelvan a estar normales, aunque sigo siendo diabética, y medicandome, pero ya se qué hábitos seguir.

     La lucha ha sido dura, sigue siendolo, y seguirá. Hay días que tirarías la toalla, porque no depende todo del la comida, el día a día y lo que te rodea también te condiciona, y cuando tienes un mal día en el trabajo, con las vecinas, la familia, el marido o las niñas, o simplemente la vida que te tocó vivir, lo primero a lo que te da gana echar mano es a esa bolsa de gusanitos que lleva una semana abierta, aunque estén rancios, o hacerte un bocadillo de salchichón, o de paté. Sólo el poder sentarte y respirar tres veces, y decir no, y luego levantarte y comerte un yogur o tomarte un café, es el logro más grande para mí, incluso que haber bajado de peso.

      De ahí el titulo de este post, quizás después de muchos años de intentos, esta vez puede que lo consiga, y de una vez me quite todos estos kilos que arrastro desde los 14 años, y me convierta en la mujer sana que siempre debí ser.

      Tengo poco tiempo y muchos proyectos, pero voy a intentar ir poniendo al día el blog, para ir informando de mi salud, mi peso, y poner mis recetas con mis fotos, de lo que como, para que veáis que estoy haciendo para conseguirlo,

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada